16 de febrero de 2009

Barranquilla, Sincelejo

La camioneta anda mal y definitivamente tenemos que ir a Barranquilla al mecánico que nos recomendaron en Cartagena.
Allá nos espera Eduardo a quien conocimos a través de la página para viajeros Couchsurfing.com. El es un abogado de 42 años, que a pesar de pasarsela trabajando nos recibió en su casa, nos llevó a tomar un café a la única y reconocida marca colombiana "Juan Valdés" (aunque no puedan creerlo todo el resto es industria de capitales extranjero... raro no? bahh! raro?), nos prepara la famosa comida "el bollo costeño" que consiste de maíz blando mezclado con coco, anis, etc., y su mamá Gladys nos preparó unos buenísimos tinticos!




Nuestro primer día en la ciudad nos lo pasamos adentro de un taller mecánico, que quedaba tan en la periferia que no nos dejaron salir ni a comprar algo para comer de lo peligroso que era... Las doce, las tres, las siete de la tarde!!!!!!! y los chicos seguían ahí... Entre el hambre y los nervios de no saber qué le pasaba al corazón de La Celestina los ánimos no eran muy buenos. Nos bajaron el motor para desarmarlo y ver finalmente qué tenía...
Qué no tenía!!!! TENÍA DE TODO!! Cambiar aros, camisas, junta, cepillar tapa entre otras miles de cosas que salen miles de pesos. Aunque Edwin, el mecánico, intentó ayudarnos con los precios y la rectificadora con quién trabaja aceptó bajar el precio a cambio de publicidad, la suma seguía siendo muy alta y si nos quedábamos ahí terminabamos de aniquilar los últimos ahorros para quedarnos finalmente en $0. "Por favor armen el motor otra vez..." nos tocó decir.
-Y ahora? -dice Juan- cuánto nos cobrarán por esto?-
Todos nos preguntábamos lo mismo... pero Edwin nos dió la mano y nos deseó suerte cuando sus hombres terminaron de armar el motor ya con la luz del farol.
Infinitamente agradecidos nos fuimos, sabemos que armar y desarmar un motor no es una pavada. Ahora sabemos exactamente qué tiene la Estanciera y qué repuestos necesita. Pero de dónde sacamos el arreglo?
El plan al otro día fue el siguiente:
Fuimos al diario "El Heraldo", nos hicieron una nota. De ahí a la Chevrolet (fábrica de nuestro motor). La presentación fue la de siempre, la respuesta incierta.
Después de insistir se dieron cuenta lo que queríamos y vino a presentarse la jefa de medios de la empresa, Janet.
"Con esto podemos hacer mucho", nos dijo muy contenta, "mañana les escribo un mail confirmandoles".
Y el mail nunca llegó... miles de idas y venidas al cyber para ver mails de "Masoportunidades.com", y de Chevrolet...nada!
Pero un día llegó uno que tenía como título: "Urgente, antes de entrar en más gastos". Ese si nos interesó, y resultó ser Rodrigo Hernández de Sincelejo (una ciudad más al oeste) quien nos escribía.
Más que una persona normal era Dios en ese momento, su mail decía: "tengo los repuestos que necesitan y soy el dueño de una rectificadora donde les podemos hacer el trabajo, vengan antes de seguir gastando dinero".
Mauricio, miembro del Club de Autos antiguos de Cali, vió nuestro pedido de ayuda en un mail que le mandamos y supo quién podía ayudarnos. Rodrigo también es fanático de los autos antiguos y a fines del 2008 hizo un viaje en su Ford A desde Colombia hasta Argentina.
No lo pensamos mucho y ahí estuvimos un día más tarde.
LLegamos justo para los 26 años de cumpleaños de "LA RECTIFICADORA". En ese almuerzo de festejo, apenas con minutos de conocerlos nos dimos cuenta el ambiente en que trabajaban y en que se divertían y de dónde venía la calidez humana de Rodrigo.


Despedimos a Sol que partió hacia Panamá para seguir su viaje hasta México. Además de dejarnos recuerdos hermosos de haber podido compartir un poquito de este sueño con ella, hacer que el termómetro de extrañitis baje un poco, nos dejó dos regalitos sopresa en el asiento del auto, para que nos acordemos de ella, aunque son cosas materiales sabemos que son importantes para vos, GRACIAS! Lentes Ray-Ban y una malla nueva para Aymi y Pancho!!
Para empeorar la situación en la rectificadora, Rodrigo nos prestó un comodísimo departamento con aire acondicionado que tiene justo arriba del taller.
LLegó el lunes y Williams, nuestro mecánico se puso a trabajar. No pasó un segundo que TOOOOODOS los trabajadores del taller pasaban y aportaban algo, metían mano de acá de allá, no pararon hasta encontrarle todos los detallecitos que había para arreglar. Y todo el mundo aportó.


GRACIAS WILLIAMS!!!


Sacaron el motor con una grúa y desarmaron absolutamente todo, todo todo. La Celestina quedó en terapia intensiva, pero en las mejores manos!!!! Rodrigo se movió de acá para allá para conseguir lo que no tenía más barato, nos dio todo y se esforzó desde el primer momento para que no haya equivocaciones y aprovechemos para arreglar TODO!!! hasta nos hizo limpiar, pegar cada cosita suelta y pensar qué más podía faltar.


Pancho se puso a trabajar.... no sabemos si aprendió pero que se hizo amigo de todo el mundo SEGURO!!! en lo social si que no falla...




Naaaa! en serio que trabajó y mucho... miren como me llegaba engrasadito cada día!



Once días pasamos en La Rectificadora. No se paró de trabajar un segundo, todos adoptaron a la Celestina como la niña mimada y a ella le encantó. Todos ayudaron, hasta las secretarias y recepcionistas, que no saben de mecánica pero aportaron a la causa comprando muchas artesanías!
Así quedó el motor casi terminado:



Durante los días en Sincelejo, hizo tanto calor que solo salimos al supermercado, aunque no hizo mucha falta porque Rodrigo nos mimó más que los mecánicos a la Estan y se encargó de llevarnos el desayuno y el almuerzo cada mañana y mediodía. Cuando lo hacíamos, en la calle nos conocía todo el mundo, Sincelejo no es muy grande y entre los comentarios y la nota en el diario local "El Meridiano" no pararon de gritarnos "Ehhhh dale Bocaaa" ó "Y la Celestina donde está?" ó "Vamos para Alaska!!!".
También fuimos a comer a lo de Eberlides (auxiliar contable de La Rectificadora) que nos invitó a su casa a cenar y a concer a sus hijas que se quedaron con nuestras trensas.


El fin de semana salimos con Rodrigo, María Cristina, su esposa y María Carolina, su hija, a pasear por los alredores de Sincelejo. Nos fuimos ver hacer artesanías en telar a una humilde casa en un pueblito cercano, hermosas cosas! Y Rodrigo, que nunca se queda quieto, terminó ovillando...



Después nos fuimos al Pueblito de los Sombreros, y después a comer a orillas del mar!






Después de que ni un detalle se le escapara a nadie, llegó el día de irnos. La Celestina estaba mejor que cuando salimos... COMO NUEVA! y eso que tiene como 40 años y se recorrió todo Sudamérica.
Nos cuesta despedirnos. Es tanto tanto lo que nos dió esta gente que no tenemos palabras para expresar el agradecimiento. El grupo de trabajo es impecable tanto en el sentido profesional como humano. La calidez que hay en el ambiente no le haría pensar a nadie que se vienen viendo las caras hace muchísimos años. Nos llevamos en el corazón a toda esas hermosas personas que conocimos en "La Rectificadora".
Todo se debe a la gran persona que podemos afirmar una y mil veces que es RODRIGO. Es inexplicable la confianza que llegamos a tener con él, tan solo al vernos nos dimos cuenta de la coenxión que hay con personas como él. "Un soñador" que no solo hace sus sueños realidad sino que ayuda a los demás a hacerlos. Y para nosotros no fue solo una ayuda sino que dejó una HUELLA inmensa en nuestras personalidades. Una persona con una bondad infinita, palabras del corazón y abrazos de padre y amigo!
En el abrazo con Rodrigo la emoción a Juan no lo dejó hablar y a mi solo me salió decirle "sos nuestro papá colombiano". No fueron solo palabras sino la expresión de un sentimiento muy grande.
Entre las lágrimas de todos la Celestina salió brillando por la puerta grande y en el espejito retrovisor veíamos que todos corrían a saludarnos. Esas sonrisas, manos con el pulgar arriba, brazos abiertos agitándose, son imágenes que no se nos van a olvidar nunca. GRACIAS A TODOS!!! MUCHAS GRACIAS DE VERDAD!


A un soñador como Rodrigo: gracias por ser parte de
"Uniendo las tres Américas"
Con todo el cariño,
Aymará y Juan
Sincelejo. Febrero 2009

Seguimos viaje a donde nos habíamos quedado: Barranquilla. Parece que a La Celestina no le gusta estar impecable y del viento que había rompió la lona que cubre el canasto. Aguja e hilo en el medio de la ruta. Pero con tereré y vista al mar.


El camino sigue, personas y lugares quedan atrás pero bien guardaditas en el corazón.
Antes de ir a Venezuela empezaremos las averiguaciones del tan esperado CRUCE A PANAMA! es un trámite muy caro por lo tanto difícil, muy difícil para nosotros! Pero ahora y una vez más comprobamos que las cosas, aunque difíciles, no son IMPOSIBLES! gracias a que hay gente que nos ayuda y sueña con nosotros!