24 de noviembre de 2009

Mérida y Villahermosa

Nos despedimos de Gaby en Cancún, en ella dejamos la esperanza de recuperar nuestras posibles fotos perdidas de Cuba… en unos días más nos enteraremos y podremos dar a conocer ese capítulo atrasado.

La próxima gran ciudad de la península de Yucatán es Mérida. Ahí nos esperan Rosalba y su familia, comprendida por todititas mujeres: su hija Gaby, su nieta Ailín y Lulú, la chica de la limpieza, pero que vive con ellas y es una más de la familia. ¡Y qué linda familia son! Nos hospedan dándonos toda la confianza y el calor de hogar que necesitamos… MUCHAS GRACIAS!!



Llegar a una ciudad grande siempre, en nuestro viaje, está relacionado con necesidad de juntar algo de plata, volvimos de Cuba con una GRAN necesidad, pero hemos adquirido una tranquilidad impresionante, ojala nunca la perdamos en nuestra otra realidad, el dinero es necesario, pero como va… VIENE! De una vez nos fuimos para los centros comerciales a suplicar por algún lugarcito por ahí… La Gran Plaza nos dio un lugarzote y para pasar el fin de semana instalados en la puerta del Shopping vendiendo nuestros libros y postales.



Al regresar a nuestro hogar después del primer día de exposición nos encontramos con un 206 en el garaje, lleno de calcomanías con banderas de América, y una grande grande con la bandera de Argentina en el capó. Entramos a nuestra habitación y ahí mismo están Alina y Bocha, dos argentinazos con quienes se nos hicieron las dos de la mañana hablando, anécdotas de su viaje, del nuestro… ellos vuelven, nosotros vamos… pero por algo ahí en el camino, de pura “casualidad” nos conocimos.


Así también, de pura “casualidad”, conocimos a Gustavo mientras tomamos mate con nuestros nuevos amigos y vendemos libros… entre el millón de mexicanos siempre, pero siempre, aparece un argentino!! Esa noche termino en ASADITO!!


Gustavo es de Buenos Aires y se acaba de venir a vivir a México con Daniel y “Tavi”, sus hijos, y su esposa Marcela. Además también conocimos a Mari (la novia de “Davi”) y a su chihuahua a quien apodamos “Mérida”.


Con ellos pasamos una semana espectacular, la panzada de argentinismo no nos dejó salir de Mérida y por supuesto nos la pasamos organizando cosas… hubo visita a los cenotes, salida al boliche, tardes de mates, juego de bowling, carting… pero nunca faltó NUESTRA COMIDA: pasta frolas, asado por dos, mate con polvorones, pizzas caseras, picnic en la plaza!















Nos despedimos de Rosalba y su lindo hogar, seguimos viaje por las espléndidas rutas mexicanas, y como volvieron las largas distancias, dejadas atrás en la pequeña Centroamérica que nos acompañó por tantos meses, tuvimos que parar en varios lugares antes de llegar a nuestro próximo destino. Por más que paseemos por radiantes autopistas la Celestina no va a más de 60 km/h.
Una noche en Campeche, otra en Frontera y al fin llegamos a la casa de unos chicos, que apenas empiezan la universidad pero que se sienten como viajeros en potencia; encontraron nuestra página y nos invitaron a sus hogares. Pasamos unos lindos días con Victor y Uziel en Villahermosa. GRACIAS POR TODO!












Estamos en el estado de Tabasco, se puede decir que ya abandonamos la parte más más turística, pero seguimos comprobando algo que no nos gusta mucho de México (por suerte es lo único): es un país de nuestra Latinoamérica que está muy afectado por la costumbre anglosajona del consumismo; nos sorprende cada día más, siempre supimos que esta influencia existiría, pero no que estuviera tan presente: entrar a una ciudad es alborotarse con los miles y miles de carros 0 Km circulando sin parar a toda hora y contaminarse constantemente con los millones de carteles luminosos que nos venden de todo.
Nos duele un poco, no lo vamos a negar… es sentir que el enorme México se nos pasa de bando, que se nos va para el otro lado! Aunque sea del norte lo queremos en el sur… porque no pueden perder esa fuerte cultura que está ahí, bien presente en cada rostro.

A partir de esto parece que Chiapas nos dice: “¡¡Acá estamos!!” Pues entonces… ¡Allá vamos!


6 de noviembre de 2009

Playa del Carmen, Cancún

(Oleeeeeeeeee, creían que se venían las fotos de Cuba??? Están tratando de ser recuperadas, una tragedia acaba de suceder al apretar el botón de "borrar todo". Pueden tardar unos días más)


Lindos y extrañables días los que vamos a contarles:

La fuente de trabajo se acabó junto con el permiso otorgado por la Municipalidad de Solidaridad en Playa del Carmen. Terminados nuestros días de exposición en la famosa Quinta Avenida, donde se lució la Celestina durante cuatro días y empezó la venta de nuestro librito, por suerte fue un buen comienzo, mucha gente conocimos y muchas historias nuestras se llevaron.

Es domingo, a la tarde, extremo caloooor, dolores de cabeza yendo y viniendo a la Secretaría de tal, a la oficina de nosequién, y bla bla... más y más trámites para poder extender el permiso. Y nada, no se puede. Hay que volver a los Bomberos, donde estamos durmiendo... bah, "durmiendo" con mosquitos y la calor adentro de la Estan es casi imposible, para ver a dónde vamos mañana. Y qué trsiteza, y qué decepción, y qué cansancio y qué calor.... y qué mal humor!
El angelito de la guarda esta vez fue nuestro citro-amigo Facu. Riiiiiiiiiiiiiing, suena el celu (sí, sí.... tenemos celular, donación de un cliente, esaaa). "Chicos vénganse para acá", ahí sentaditos en la Celestina todo decepcionados, prendimos la camio y seguimos las indicaciones para llegar al lugar donde nos esperan Facu y Loli con un notición salvador:



"El dueño de este hotel nos escribió un mail y nos dijo que nos invitaba a pasar una semana acá, al ver que no era una habitación sino un departamento espectacular, le preguntamos si podían venir dos amigos", nos cuentan la historia...
Y así fue... SEMANITA DE LUJO!!!!!!!! los cuatro fantásticos hacen de las suyas, pero esta vez con casa propia, pileta y una heladera! La cual rápidamente fue llenada con CERVECITAS para festejar. Nos fuimos ahí nomás para el supermercado y de repente en la caja nos encontramos con que habíamos hecho una de esas compras de los turistas normales, los fideos secos y la leche en polvo de siempre habían desaparecido, la cajera iba pasando:
-una bolsa de nachos (grande)
- dos packs de latas de cerveza (dos!!!!!)
-queso!
-helado
-mayonesa
-yogurt
-leche (no en polvo! un milagro)
-facturas!
y bueno, las infaltables y sagradas bananas, pero esta vez no eran para pasar el hambre como solemos utilizarlas... esta vez eran para un licuado de banana!!!!!!!! (porque había batidora, y leche no en polvo!!! y HIELOOOOO)

Dejamos atrás el inesperado suceso y procedimos a disfrutar de nuestro hogar, hasta invitmos gente a casa!!! Una pareja de un argentino y una mexicana que viven en Playa nos acompañaron algunas noches, felicitaciones recién casados!!!



A alagún argentino desubicado se le ocurrió quedarse a vivir en Playa del Carmen... no se si existen lugares más apropiados para vivir en esta tierra. Ah, y se puso a vender empanadas para que psicóticos que viajan por el mundo como nosotros las compremos... y nos peleemos a muerte por la única de Roquefort!



Guitarras, cantos, y ron entre los dos mozos hicieron que las doñas se fueran a dormir... pero sobre todo los "cantos" por no decir alaridos.


Estar sin saber qué hacer conllevó a Aymi y Juan a pensar en la cabeza de Loli... "Mmmmmmm rastas coloradas, qué buena onda!!" Aceptó y marchen los tirones... quedó hermosa!
(Todavía están Don Loli??? cuidálas mala madre, después querés tener 6 hijos!)


Qué lindo momento pasamos con Marta, la española que conduce un programa de radio para niños y se le ocurrió invitarnos, nunca pensó en las consecuencia: la influencia de estos cuatro personajes en esas pobres cabecitas puede ser grave. Los padres se acordarán de nosotros cuando agarren el primer carrito del año 70 que encuentren y se vayan a Alaska a buscar duendes...


Yendo para Cancún, nuestro próximo destino, encontramos más amigos del camino... otros locos de esos que agarran cualquier carrito viejo.


Nos encontramos con un destino turístico del mundo. Lo comprobamos con los 22 kilómetros de hoteles y más hoteles. Un lugar lleno de shoppings y esas cosas... no mucho nos interesa, claro está, pero como siempre encontramos lo nuestro: la gente!!! Arribamos a lo de Gaby, una mexicana que conocimos vendiendo postales, ella nos invitó a su casa y ahí llegamos. Nos encontramos con una persona hermosa de inmenso corazón, de esas que por algo se cruzan en nuestro camino.

Gaby vive en un lugar hermoso, con Jordan su novio de Canadá, Bella y Hércules, sus perritos... Ella no sólo dio amor, también nos hizo conocer a "Cholula"! A esta quinta en cuestión podríamos definirla como nuestra salsa de iniciación en comer-con-picante-no-te-queda-otra-estas-en-Mexico.
Mucho ocio nos hizo mal, enganchamos un picadito hockístico a pleno sol... qué deleite!!! Tengo reservas para aguantar la extrañitis deportiva por un tiempito más.
La camio reclamaba limpieza, algunas hormiguitas histéricas se asomaban por ahí... creíamos haberlas eliminado... pero olvidamos que abajo de la alfombra había otra alfombra y otra alfombra y otra alfombra. Desesperados al quitar cada capa veíamos más hormigas, y más... en la última capa salieron millones y millones!!!!!!!!! metiéndose por cada rincón de nuestra hermosa y vulnerable Estan!
A desarmar TODO... Juancho destornillador en mano y cagamos! le dieron al nene con qué jugar: camioneta pelada...
Pero quedó bella y limpia, eso sí, con muuuuucho olor a hormiguidicida. Toda radiante había que lucirla, al shopping señorita!!!!!!
La vendimos...
Ni en chiste chiquita, ahora sin hormigas te queremos más que nunca.
Todos se creen que trabajamos, pero no es verdad, ella lo hace todo, irradia belleza, imán de curiosos, viajeros en potencia, futuros adoradores de esta hermosa vida...
Pero no, es verdad que algo trabajamos, rogar y rogar por algún lugarcito en esos esplendorosos shoppings, rastrear eternamente a las jefas de mercadotecnia (por qué siempre son jefAs y no jefEs?) parlar y parlar a lo argentino vendiendo esas historias de chicos busca carros antiguos para dar la vuelta al mundo... Mucho estrés, descansemos un poco, mañana no se sabe qué pasa. Por suerte...

Otra semana más de ensueño trancurrió en la vida de estos protagonistas de "Uniendo las tres Américas", locura a la que podemos denominar "el viaje de los contrastes": un día comemos arroz sin sal, al otro la mejor carne con papas fritas; un día dormimos en plena vereda de un cuartel de bomberos amaneciendo al rayo del sol, llenos de picaduras, al otro nos despertamos en la mejor cama de una habitación para nosotros, con baño y aire acondicionado; un día tomamos agua de pozo, caliente, y exactamente al otro día tenemos un dispenser que te da agua fría en cualquier momento; un día tenemos plata como para comprarnos ropa, al otro día rescatamos papel higiénico de las estaciones de servicio; un día estamos contando los escasos billetes mirando el mapa de México para ver a dónde seguimos, a los cuatro días estamos caminando por las calles de La Habana, Cuba...