Y llegamos a Veracruz. ¿Por qué habremos cruzado el país nuevamente? Es lo que todos se preguntan, y nosotros nos respondemos ¿por qué no?
Zigzagueando en México llegamos una vez más al Caribe, esta vez a una gran ciudad portuaria, no por capricho ni particularmente por algún atractivo natural, sino por LA GENTE. Allí nos invitó Octavio, alguien a quien conocimos en aquellas noches de venta de postales por San Salvador, hace algunos meses. "Cuando pasen por Veracruz me escriben", dijo sacando su tarjeta. No sabía lo que le esperaba... ahí nomás los dos argentinos le tocaron la puerta con la famosa Celestina, aquella que veía en su foto postal ahora entraba por el garage de su casa.
Nos encontramos entonces con una gran persona: Octavio, y con otra gran persona y gran personaje: su hijo Octavio Junior.
Nos ayudaron muchísimo, nos llevaron de acá para allá, paseamos por todos lados, comimos rico, arreglamos un millón y medio de cosas que la camio necesitaba... pero el mayor apoyo fue la manera en que nos abrieron las puertas de sus casas, nos acogieron de una hermosa manera y nos hicieron sentir en familia.
¡¡Gracias por todo!! Son exclentes personas...
Y también hubo concierto... Café Tacuba en Xalapa, la capital veracruzana. Buen recital, buena música, buena onda chilanga...
Y también tocó laburar... no creerán que esto es "viva la pepa", exposición en Plaza Crystal... venta de libros, postales y.... de yapa: BEAUTY SERVICE!! Me encontraron, cómo esconderlo, Giselle y Jessica, dos expertas en belleza compraron el libro y de paso "Nos llevamos a este mamarracho que necesita ayuda urgente", le dijeron a Pancho en el oído. Y así fue, mientras Juan hacía el duro y arduo trabajo de responder preguntas, la "pini" recibe manicure, pedicure, exfoliación, humectación y bla bla bla... chino básico para una viajera "a la Estanciera". Pero linda seción, terminada como siempre a nuesta manera: con comida!! sale pollo a la parrilla en la casa de las chicas, unas genias!
Seguimos viaje. Otra vez a cruzar el país de lado a lado... como si fuera fácil atravesamos la sierra madre una vez más destino Oaxaca.
"¡Eh se acabó la música!", me escucho decir... por miedo a investigar y descubrir que nuestro glorioso equipo se rompió, quien sabe por qué, dejo ahí el tema y después veremos qué pasa.
Subida y subida, vueltereta y vueltereta, curva y curva y.... "¡¿Ya no tenemos gas oil?! ¿Tan rápido?"
De repente el indicador indica lo peor, en el medio de las nubes y los muchachos sin nada de combustible. Bue... nunca se sabe con una maquina tan vieja. Y nunca sabremos la realidad sobre nuestro relojito, pero supuestamente el tanque está vacío. Ni una gasolinera. Pero... aquí aparece un tallercito rutero con un cartel salavador: "Se bende dicel"
En el preciso momento en que Juancho apaga el motor lo escucho decir: "¡Pero si es la batería, no es el gas oil!"
Ouch.
Ya apagamos el motor.
Parece que en realidad se apagó el equipo de música y dejaron de funcionar los relojes indicadores... Gasolina hay, ahora, ¿cómo dejó de funcionar la batería mientras andamos? Ni idea. La cosa es que apagamos el motor y ahora no prende.
Pasada de corriente y estamos otra vez en la ruta.
Ahora la camioneta NO SE APAGA hasta llegar a Oaxaca, más precisamente al primer electricista que encontremos.
Resultó ser el alternador, éste gran mecánico nos dejó dormir en su tallercito y pudo ocpuarse de la Estan al día siguiente.
Arregló el problema y no nos cobró un centavo... Después nos preguntan cómo hacemos para viajar así... y entonces nos acordamos de gente como ésta, LA QUE HACE ESTO POSIBLE.
Qué linda y hermosa es la ciudad colonial de Oaxaca. Otra vez encontramos a nuestros citroamigos en un contexto mágico, como nosotros, los 4 fantásticos!!!
Exposición dúplex y alojamiento igual. Antonio y su familia nos recibieron de una hermosa manera, abrieron sus puertas para todos y nos dejaron vivir juntos hermosos, así hayan sido pocos, momentos.
La playa nos llama, allá salen las carretas, a deleitarse con más y más curvas mexicanas--> las carreteras!!!
Se avanza despacio, se conocen lindos lugares, nos agarra la noche... siempre hay posada para estos cuatro mundanos:
Y la primer parada costera, ahora de nuevo en el Pacífico, fue Mazunte.
Lindo pueblito... más lindos son estos pobres chicos que recogí por ahí, como todo viajero: ansiosos de spaguettttttti!
Abastecernos de agua potable es siempre un acontecimiento, Juan y Facu los disfrutan particularmente.
Y llegó la segunda Navidad fuera de casa, esta vez tenemos compañía.
Con Facu y Loli llegamos a Puerto Escondido para encontrar cualquier motivo y festejar.
Pero a nuestra manera, esta fue una Navidad a lo "viajero-por-america-en-carrito-viejo"
Cómo explicarlo, esto incluye: no hay invitados ni anfitriones, de hecho no hay casa, sino terreno libre: la playa. No hay mesa sino lona sobre la arena, no hay cocina pues entonces comida fría, no hay plata pues entonces picada (sin salamín sino con tortillas, claro), no hay luz sino velas, no hay música sino mp3 con parlantes del Citro, no hay regalos en paquetes sino "regalos situaciones", momentos como éste, inigualables, únicos e irrepetibles. 2 parejas felices, 4 amigos plenos, un ron con Coca y un marcianito, Hermosa Navidad.







