22 de marzo de 2010

Baja California


Más desierto nos espera... y disfrutando de unas hermosas montañas que aparecieron de repente, una persona nos llama la atención, está en el borde de la ruta estacionado y nos hace señas para que paremos. Es un estadounidense y su esposa. En su español nos invita a que pasemos unos días a su casa, unos kilómetros hacia el norte, sobre la playa.
Ahí llegamos para sorprendernos con un lugar increíble. Aguas claras, el desierto de siempre, pero playas y más playas repletas de trailer parks con norteamericanos que pasan meses por acá. Una hermosa casa a orillas del calmo mar nos acoje, y dos personas hermosas: Pier y su esposa Norma. Lindas charlas, ricas cenas, un poco de kayac, paseos en jeep, y regalos para transformarnos, ahora sí, en verdaderos boy scouts: una caña de pescar, un bolso térmico y una muy buena cocinita. Brindo (como lo hicimos varias veces) "por nuestros nuevos amigos".











Antes de despedirnos de Playa Coyote los Cuatro Fantásticos volvieron a unirse...
Pancho, Aymi, Facu y Loli van por más andanzas juntos: y qué mejor escenarios que estos paisajes increibles, distintos a todo lo que hemos visto.
Cruzamos del Mar de Cortés al Pacífico otra vez, nos dirigimos a una laguna de mar llamada Ojo de Liebre, rodeada por un inmenso salar: los niños vuelven a jugar.








Una vez en la laguna nos dedicamos a mirar el mar: dicen que éste es el lugar perfecto para el avisatje de ballenas. Los chicos siempre en el momento y el lugar preciso (así nos gusta creerlo). La ballena gris viaja miles y miles de kilómetros, en invierno, desde Alaska hasta la costa cálida de la Baja California, de Enero a Marzo se pueden ver deambulando por acá, y más en la laguna, donde encuentran mejores condiciones aún para tener a sus crías.
Ni pensar en ir a ver las ballenas en botecito... turismo caro, imposible. Por ahora nos conformamos con la gran recogida de almejas que se mandaron Pancho y Facu. Mientras las damas tejen y cocinan, los hombres se van en busca del alimento: más civilizados imposible, quién creía que éramos reveldes????


Noche en paz, ni un ruido, excepto por los segundos en que a un coyote perdido en la inmensidad de la nada se le ocurrió alarir.
Nadie se imaginó que al levantarnos nos ofrecerían (por no decir "le romperíamos la cabeza insistiéndole a la chica de turismo") viajar en lancha los cuatro por el precio de uno.
"Tienen dos minutos, la lancha ya está lista para salir". Corriendo y volando, guardando las cosas, agarrando cámaras y cerrando los autos, nos montamos los chalecos y a ver ballenas.



IMPRESIONANTE.
Sin palabras nos dejaron estas hermosuras de la naturaleza. Una inmensa masa de piel gris, suavecita, se acerca inesperadamente a la lancha que llevaba un raaaato buscandolas. Saca su cabezota el enorme animal, una espectacular ballena gris de unos 15 metros de largo ansiosa de mimos se acerca al bote.
Luego se acerca otra, y otra... y otra con su bebé, hasta que llegamos a tener unas 6 o 7 de compañía... así nos "revolotean" por alrededor de la lancha, buscando cariño como el más mancito de los perros domésticos.






Una hora de una inolvidable experiencia, como aquella vez en Costa Rica con las mamás tortugas, con uno de los mamíferos más grandes que existen, conservando toda su calidez de madres y su ternura de animal que nos hicieron hacer saber cuando pasaba el tiempo y no se querían ir de al lado nuestro. HERMOSO.

Siguiendo viaje nos toca parar en uno de los pueblos más grandes de "la Baja", pero así todo parece uno fantasma: viento increíble, cardos rodando, semáforos tambaleándose, unas pocas casas, otras pocas calles pavimentadas y eso es todo en Guerrero Negro.
El pequeño pero acogedor cuartel de Bomberos nos alojó. José, quien estaba a cargo, nos recibió de mil maravillas e hizo que nuestra estadía en su ciudad sea muy memorable.
No sólo es bombero, también trabaja en la enorme productora de sal que mueve la región: la Salina de Guerrero Negro. Nos consiguió una visita guiada que él mismo se ocupó de darnos.
Y además es papá de una hermosa familia. Él, su esposa y sus tres hijas nos invitaron a cenar a su calido hogar y nos hicieron probar TREMENDAS QUESADILLAS!!!

















Ahora sí, se viene lo que tanto esperábamos: sobrevivir en el desierto!
No es tan "Survivor man" como suena pero nos atrapó la idea de seguir el largo viaje hasta Ensenada (próxima gran ciudad) parando en el medio del desierto a dormir, donde nos gustara.
La primer parada la hicimos cerca de Cataviña, remoto lugar repleto de piedras redondas enooooormes. Estacionamos los autos y fuimos a buscar unas pinturas rupestres de miles de años de antigüedad en las rocas gigantes.






Ahí donde estaban los carritos quedaron y por lo tanto ahí es donde nos quedamos nosotros. Ya oscurecía y los Cuatro Fantásticos cometieron el básico error de supervivencia: no juntar leña con la luz del día. Algo había, pero no la suficiente para satisfacer la larga noche risueña que demandaba Mr Facu y su show.
Así y todo el fueguito nos brindó un exquisito manjar de...... FIEDOS! (sí!! cómo adivinaron?!)
Pero fueron pocos, el paquete de medio kilo nos traicionó y Loli sacó su magia: "A ver! Qué tengo? mmmm... maíz y azúcar" Pochocloooooos con caramelo!!!! (esa sí que no la tenían eh!)



Después de los pochoclos al asador nos fuimos a dormir. Al día siguiente amanecimos en ese lugar que nos brindaba más y más sorpresas: cáctus de todos los colores y formas. Tentáculos que le crecen a la tierra, algunos te elevan: salen repentiamente.




Las fotos lo dicen todo, o eso espero, porque no teníamos nada que decir, sólo que mirar y mirar! Alucinante la belleza de la NADA!



La siguiente noche nos encontró en un restaurancito que nos dejó acampar afuera, el "Survivor man" llegó rápido a la civilización, los días sin ducha lo reclamaban... pero ver casas en el horizonte no nos impidió prender otro fueguito!! Pollo a las brasas y... bue! la leche condensada salió sin querer.


(y los tequilas también)

Ensenda nos cautivó con su buena gente: en el Cuartel de Bomberos nos hiceron sentir como en casa.
Después de una pasadita por la tercera dimensión con "Alicia en el país de las maravillas", nos despedimos de Ensenada, nos despedimos de México y nos despedimos de Latinoamérica.
De tanto despedirnos Tijuana nos dio la bienvenida. Sin querer irnos de México sin conocer Tijuana, hicimos una pasada obligada por esta incógnita de ciudad.
Qué nos dicen todos? Lo de siempre: "Imposible"; "Peligroso"; "No vayan".
Cuestión que conlcuimos lo de siempre: "Un lugar más", pero mirado con nuestro ojos.


Deambulando por la ciudad buscamos la frontera, no hizo falta preguntar mucho, los carteles nos indican: "SAN DIEGO". Doblamos acá, seguimos por allá, nos equivocamos en esta, recto por la otra y de repente: "La Celestina" está rodeada de autos. Duró un segundo en ser la última de la fila, cuando se nos ocurre mirar para atrás ya hay cientos de autos.
Estamos en la espera para cruzar a Estados Unidos, en la fila de la frontera más grande y transitada del mundo, que, como siempre, su mala fama fue un mito:
La espera es larga pero divertida mientras los vendedores caminan a la par de la camioneta curiosos y haciendo preguntas, ofreciendo cosas y observando.




¿Y ahora? ¿Ya está? ¿Ya nos vamos de Latinoamérica? ¿Así nomás?
Esta sensación nos hace olvidar cuánto nos "costó" llegar hasta acá, cuántos miles de kilómetros hicimos, cuántas miles de caras conocimos, cuántos miles de corazones nos llevamos en el nuestro.
Esta vez no es pasar de un país a otro, es dejar atrás la cultura latina, es saber que empiezan a quedar lejos las sonrisas de nuevos amigos, las abuelas postizas, los papás adoptivos, las casas que fueron hogares.
Ojala sea sólo un sentimiento, cada país y su gente nos soprende con lo que no esperábamos, SIEMPRE, es una ley incorruptible.
Estamos muy felices de conocer más, más y más! Pero hoy sí se siente una tristeza de dejar atrás algo que tanto nos dio, que tanto nos sensibilizó, que tanto nos ayudó, que tanto nos hizo crecer, que tanto nos llenó el corazón: GRACIAS Latinoamércia y su gente!


La frontera Tijuana - San Diego, la frontera más "difiícil", la más temida, resultó ser una de las más fáciles que hicimos en el viaje. De larga espera, pero sencilla y tranquila.
Por la manera en que cruzan todos, que parece cosa de todos los días, nos hace pensar que va a ser casi lo mismo de un lado y del otro: pero no!!! contrastes como éste muy pocos!!! Tijuana blanco y San Diego negro.
Empezamos a circular por inmensos carriles que no nos dejan ni frenar, y nos tenemos que aguantar las malas caras por ir despacio... y bueno! "La Estan" es viejita che!


Semjante despedida de México y semejante conclusión sobre Latinoamérica fueron en vano. ¿Quién nos recibió en su casa de San Diego? UN MEXICANO!!! Luis, un grande de los grandes, resumiendo: ya es "el tío Luis". Es tanto lo que nos dió que seguirá en el próximo capítulo.
Los dejamos, y nos quedamos, con la incógnita de lo que se viene: Gringoland!!!