30 de septiembre de 2010

Guanajuato, San Miguel de Allende y Xalapa


Después de Guadalajara nos adentramos a las sierras mexicanas para atravesar el país y llegar a nuestro destino final: Veracruz. Hicimos una paradita en Guanajuato, donde nos recibieron los Bomberos dándonos un lugarcito en el Cuartel, que rapidamente abandonamos para salir a caminar por la hermosa ciudad colonial. Bien rebuscada de hecho:


 México está de fiesta: se cumplen 200 años del grito de independencia, llegamos a la cuna de ésta, el estado de Guanajuato, justo y de casualidad, los mismos 15 y 16 de Septiembre, cuando fue declarada allá por 1810, gracias a los valientes criollos e indígenas que supieron organizarse para revelarse a la Corona. La siguiente revolución que conoció el país fue en 1910 de la mano de Pancho Villa y Emiliano Zapata, hoy, 2010, estamos cerca del final de año y todos esperamos la tercera... ¿Cómo? ¿Todavía queda alguien más de quien inependizarse, en éstas épocas de democracia? Mmmm... a pensar. Tarea para el hogar.

Lo lindo de todo esto es que vemos un México unido, que sale a la calle, viste el rojo, verde y blanco, nos cuenta la historia y grita una y otra vez: ¡Viva México! Hay un pueblo vivo, y eso lo es todo.




-"El callejón del beso" en Guanajuato es un famoso lugar por el que hay que pasar, "si te das un beso en él, volverás a la ciudad". Marche beso pues...



Es un lugar súper místico, repleto de túneles y pasadizos construídos en la época de la colonia, no nos cansamos de caminar para todos lados, pero de repente una colación nos hace parar a recargar fuerzas: ¡tamalitos caseros!





Al día siguiente partimos a San Miguel de Allende, un cercano e igual de hermoso pueblito colonial. Otra vez bien recibidos por la estación de Bomberos, donde pensábamos quedarnos a dormir, pero Griselle y su esposo vieron los autitos y nos raptaron para que pasáramos la noche en su lindo hogar, después de caminar durante todo el día, otra vez por cada encantada callecita.











Recibidos una vez por Octavio y Octavio Junior, pasamos unos días por Xalapa, mimados como siempre disfrutamos unos días de descanso y seguimos a nuestro destino final. Al llegar a la inundada Veracruz, después del paso del huracán Karl, nos encontramos con un calor increíble y con un retraso de nuestro barco, el buque que llevará a la Estan y al Citro de vuelta a casa. ¿Y ahora qué hacemos? La estación de Bomberos no nos pudo recibir esta vez, la ciudad y sus alrededores son un caos y tienen mucho trabajo, por eso nos ubicamos en la placita de enfrente, a armar la carpa en el cemento y a estacionar los autos en la calle, este será el hotel de hoy.



Una semana hay que esperar para poder empezar a hacer los trámites, ¿nos quedamos durmiendo en la calle con calor o nos vamos a Xalapa con nuestros amigos? Ahí llegamos, como siempre bien recibidos, pasamos otros días de ansiedad, la llegada a Argentina se hace esperar.



Ahora sí, los últimos pasos, el final para los autos, pero final de enserio.

La ruta se termina, no así la aventura claro, pero hemos hecho los últimos kilómetros de "Uniendo las tres Américas".
Llegamos por segunda vez al puerto de Veracruz, nos reciben muy calidamente una pareja de jovenes: Alberto y Cristal.


Ahora se vienen mucho trámites, nunca sabemos qué puede pasar... Pero como tanto lo pidieron, acá va un poco de información, a leer con atención:

La Celestina se está por embarcarse rumbo a Argentina, que llega a casa el próximo 29 de Octubre si todo huracán lo permite.
Nosotros... ¿qué es de nosotros sin los autos? Ya lo veremos, por ahora sabemos que volamos a Buenos Aires, llegamos a Ezeiza el 19 de Octubre a las 6.25 am. Esperaremos en la capital por unos días para recibir a nuestra Estan, después... posible llegada a BAHÍA el sabado 30!!!

16 de septiembre de 2010

San Diego, Tijuana, Sonora, Sinaloa y Guadalajara

Casi casi que salimos desde Los Angeles pa casa. Ir al puerto con nuestras caruchas surtió efecto en Marcel, de Marketing. Él nos había conseguido un barco que llega con fruta todos los años desde Sudamérica volviendo vacío, y que llevaría nuestros autos hasta Chile, pero las heladas atrasaron o suprimieron las cosechas y esta vez, DESPUES DE 25 AÑOS, se suspenden los viajes. Increíble.No tan positivos como lo decimos ahora pero mejor pensar: "por algo pasan las cosas".
Después de unos días durmiendo en el estacionamiento del Wal Mart, el Citro y la Estan continúan hacia el sur. Seguimos sin saber cómo volver, pero ese tiene que ser nuestro rumbo, veremos qué aparece en el medio.

Bien cerquita nos encontramos de nuevo con San Diego - Tijuana, los polos opuestos que se atraen. Allí también sigue nuestro "tío Luis", quien nos recibe increíblemente como la otra vez. Ahora la estadía en la zona fronteriza fue para volver a imprimir libros en Tijuana, ahora completando la historia.Teté y Ben, abrieron un fin de semana su copiadora (esto ya pasó antes, sí, dos veces hicieron lo mismo por nosotros) para ayudarnos con la impresión. Y no sólo eso, nos invitaron a dormir a su casa y nos mimaron con un poco de carne argentina.




De vuelta en San Diego, aprovechando para capitalizar nuestros últimos días en Estados Unidos, nos dedicamos a vender también: "Sale sale el librito señora, llévelo". Hicimos de todo para deshacernos de los últimos 30 libros en inglés que teníamos, y en unas 10 horas de un día agotador de pura "parla" lo logramos.





-Los muchachos ayudando al tío Luis, limpiando la casa, desarmando autos viejos, limpiando la pileta, pero después vino la recompensa:-


El siguiente destino es nuestro amado y glorioso México. Los pensamientos que nos pasaron por la cabeza cuando pasamos la línea, increíble contraste, después de seis meses en Gringolandia a Latinoamérica, nos los reservamos... todavía están en proceso.

Reencontrarse con Latinoamérica no sólo fue relajarse, sentirse en casa otra vez, percibir energía de gente fuerte, luchadora, viva; ver el desastre organizativo, las calles con agujeros, un semáforo que no anda, un cartel pegado encima de otro y después otro; escuchar el ruido interminable de las alarmas , los frenazos, las bocinas, los gritos de los vendedores; sino que también significó encontrarse con los primeros amigos que habíamos dejado en nuestra querida México: Luis, Nacho y su esposa "Carapacho", Raúl, Gustavo y León. De nuevo risas, "chelas" (cervezas), chistes, abrazos!!!!!!!


Nuestro próximo destino desde hace un par de meses se llama: "puerto", no importa cuál sea, desde que pisamos Aalaska hemos probado en varios, pero no nos damos por vencidos, y menos cuando el de ahora se llama "Veracruz". Ir hasta allá significa atravesar todo México de nuevo y eso nos llena de emoción. Claro que no le dedicaremos seis meses como antes, pero lo gozaremos con la misma intensidad. Ahora nos toca manejar por el desierto de Sonora y el estado de Sinaloa.





Eternos kilómetros son los que tendremos que atravesar. Y claro, las advertencias son las de siempre: "No frenen en ningún lado", "Duerman en hoteles", "Cierren las ventanillas"; y eso que esas fueron las mejores, la mayoría de los comentarios en cambio eran: "No vayan", "Ustedes están locos".

Las noticias que vemos en la tele desgarran al país, para los ojos del mundo lo que pasa en México es sólo violencia. Qué lastima que no pueden ver y vivir lo que a nosotros nos tocó antes y nos toca hoy de nuevo. No pasa un kilómetro sin un auto que nos pase para saludarnos, desearnos suerte, pararnos para sacarse una foto; no pasa un rato sin que alguien nos invite a su casa, a comer, nos ayude comprando un libro; no pasa un día sin que pensemos: "menos mal que podemos ser libres y no presos de las noticias un televisor decide darme".

-Con una pareja de Sonora que nos paró en la ruta para invitarnos a comer-





-Con los zapateros que nos dieron la bienvenida a Sinaloa-



-Entrándole de nuevo al taquito-

Calor eterno, el más fuerte del viaje, cuarenta grados de calor día y noche, eso también nos lo advirtieron, agregando: "¿Y sin aire acondicionado? ¡Ustedes están locos!" Otra vez. Pero no es tan grave,a puro tereré, comprando hielo por primera vez en el viaje, seguimos dándole duro al kilometraje, durmiendo en las estaciones de servicio y disfrutando de este hermoso país, que nos dio y nos da tanto; y que también nos dará la puerta de salida para llegar a casa, estamos seguros: ¡Veracruz allá vamos!
Más de 2 mil kilómetros en 5 días, para los que creían que esto no iba en serio: acá está, podemos manejar sin parar!! Pero una pasadita rápida por Guadalajara nos dejó disfrutar de amigos que hicimos en el camino hacia el norte. El fabuloso Pepe nos recibe de nuevo, junto a Reno y su hijo Pepe Jr, que nos invita a comer a su casa.



Qué lindo es estar rodeado de amigos otra vez, no podemos imaginar lo que será encontrarse con los de toda la vida... ¡¡Estamos cerca!!