28 de enero de 2009

Coveñas, Tolú, Cartagena, Playa Blanca

Y al fin... luego de un gran recorrido por la Sudamérica sin playa, llegamos al mar (y no es cualquiera, es el Caribe!).
Nuestra primer parada fue Coveñas, un pueblito lindo y sencillo. Nos quedamos a descansar y a despejarnos del problema que nuevamente tiene la camioneta ya que en solo 600 km nos quemó de nuevo el empaque, por lo que pensamos que el problema empeoró y muy mal.
Creemos que estamos como insensibles a los problemas, se presentan tantas cosas durante una aventura como esta, que dejamos de verlos como trabas y ahora tan solo son cosas por resolver pero que por supuesto, nos siguen preocupando.
Estacionamos la camio literalmente en la arena y ahí quedamos... nos dormimos y despertamos con el ruidito del mar. En esta playita estuvimos vendiendo artesanias con lo que por suerte nos fue muy bien!

Saliendo para Tolú, nuestra siguiente parada y que tan solo queda a 17 kms, paramos a un simple y frecuente control policial. Aymi y Pancho miran al frente pero la mano del oficial con el cartel de PARE se levanta y ahi nomás a la banquina... ouch! Sacamos los papeles normalmente y enseguida empiezan las reiteradas preguntas sobre el viaje que suelen hacernos... hasta que una de ellas fue un poco distinta y con el tono cambiado: "pero acá no veo el seguro".
Entramos a Colombia en Ipiales y recorrimos el país de punta a punta frenando en miles de controles como este y es la primera vez que nos piden esto. En la frontera nos habían asegurado que el seguro no era obligatorio para turistas.
El policía se olvidó del viaje, no contempló nuestra historia (o quizás no nos creyó) y su suguiente frase fue: "Este vehículo no puede seguir circulando, lo vamos a retener", a lo que Aymi dijo sin dejar espacio: "del auto no nos vamos a ir" (un poco pensando que teníamos parqueadero gratis para dormir...jajaj! no mentira!), "no nos vamos a hacer cargo de un error que no fue nuestro", evidentemente nunca nos habían advertido de este requisito para circular por el país y no íbamos a dejar que nos sacaran a la Celestina.
La discusión fue larga y se hizo de noche, pero conseguimos que el oficial nos dejara seguir hasta Tolú con la condisión que sacaramos el seguro inmediatamente porque si no, no nos dejarían salir del pueblo.
Así fue, encontramos un camping enfrente a la playa y ahí nos quedamos esperando al lunes para hacer el trámite. La ciudad más cercana para hacerlo queda un poco lejos y hay que tomar un colectivo.
Ahí estuvimos los dos bien tempranito y en la city no había ni el loro... nadie!!! las aseguradoras cerradas, el calor raja la tierra y los muchachos.... "qué pasa acá??". Resultó ser un día feriado y nosotros más argentinos que nunca ni enterados obvio. De vuelta pa casa (casa?) y a esperar al día siguiente para hacer todo lo mismo... ni que nos sobrara la plata! Igualmente aprovechamos para trabajar en la playa, las trencitas salen como pollo al horno con papas!!!!!!!!!!
Finalmente lo solucionamos, Pancho fue y trajo el pequeño papel de 10 cm x 10 cm triunfante en la mano!!
Junto a la Estan dormían nuestros amiguetes artesanos que conocimos aca: Angie, Diego y su nena Sara, y Camilo de Medellín. Lindas amistades se acumulan y dejan huellas en nuestra ruta... con ellos compartimos el "parche", conversaciones, comideeetas y una buena noche de fogata!

Por supuesto salimos del pueblo sin que nos pidieran el seguro en ningún control, pero los que estamos seguros ahora somos nosotros y eso es lo que importa.
Entrar a Cartagena es impresionante, más de dos puertos se ven en las afueras, con millones de containers que nos hacen pensar si algún día la Celestina gozará de su comodidad para ir a Panamá. Acá hay importante movimiento y es una buena posibilidad para buscar ayuda y cruzar.
La hemos apodado "la ciudad de los contrastes": lo colonial y lo moderno, lo pobre y lo rico, lo marginal y lo in.. Vemos un hermoso centro histórico protegido por una inmensa muralla que construyeron los españoles para los piratas, para que nos les robaran lo que ellos ya robaron.
Vamos a una zona llamada Bocagrande donde nos sentimos en Miami, preparada integramente para el turista, hacemos unos kilómetros dentro de la ciudad y la pobreza más cruda, como pocas veces vimos en el viaje se presenta ante nosotros.
El contraste también se siente en nuestras sensaciones: conocemos una de las ciudades más lindas y llenas de cultura de Sudamérica, y al mismo tiempo el gustito amargo por ver tanta desigualdad no deja de invadirnos.








Gol de media cancha:
-Estación de servicio
-con parqueadero
-con supermercado
-abierto las 24 hs
-(por lo tanto seguridad permanente)
-baño limpio
-cerca de todo
la Texaco y Carulla se unen para brindarnos los mejores servicios (aunque ellos no lo saben), 3 días son suficientes hasta que nos cansamos de ver a tanta gente con plata haciendo sus compras, haciendo preguntas... y bueno es verdad, no bañarnos también influyó. A buscar otro lugar...
y apareció Andrés (gracias a Heidy y a Aura, quien también nos ayudó guardando a la Estan en su casita) del Couchsurfing que nos alojó y se portó de 10 con nosotros!!!!!
Uno de los días más esperados de los últimos meses llegó: VINO LA PRIMER VISITA!!!! (y esperamos muchas más, extrañamos mucho a todos!!) ---> SOL!!! La hermana de Aymi se bajó del colectivo y vimos la primer cara conocida después de siete meses! La emoción... INCREIBLE!! Abrazos, besos, preguntas, respuestas, lagrimitas! todo todo!
Y de repente Sol se transformó en Papá Noel: regalitos de todo el mundo, ropita nueva, vino, golosinas, cartas, fotos, todo y más... GRACIAS MUCHAS GRACIAS A TODOS!!!!!!!!!!!!!! (nos hicieron llorar y reir).
Recorrimos el hermoso centro histórico, pero al día siguiente después de dos bondis, un ferry, un camión super movedizo...LLEGAMOS AL PARAISO! Ahí estaba ese mar caribe que la tele nos prometió durante tanto tiempo! Si, si, todo eso que uno se imagina: arena blanca y finita, palmeras verdes con cocos, mar turquesa y transparente. Playa Blanca es una isla increíble, apartada totalmente de todo! Sin luz, donde el agua dulce llega en canoa todaslas mañanas y los lugareños sobreviven vendiendo cocos y mangos, sin baño, sin lugar para cocinar pero una belleza inmensa y un relax eterno: armamos nuestra carpita en la arena y a broncearse pues!!!!!!!
Durante el día dedicamos unas horitas a vender y aunque hay muy poquita gente vendemos más que nunca, las mayas tejidas a crochet son un éxito y a 30 dólares cada una son una gran ayuda! A la noche no hay ni un ruido y las estrellas son infinitas... El 22 de Enero llegó y los 22 de Aymi la encontraron pasando un cumpleaños nunca pensado, aunque siempre lejos de casa, esta situación es inmensamente feliz: un lugar soñado cumpliendo el sueño de su vida, con el hombre amado y la visita más esperada! No hay torta, ni velitas, ni música, ni gente conocida, pero si una familia enorme, muy familiera que me canta a la luz de la vela el feliz cumpleaños a lo colombiano en todas sus formas, abren el único champagne que hay en la isla entregándome todo como si me conocieran de toda la vida, "recibo algunos regalitos que trajo Sol (gracias a todos!) y los besos y abrazos de dos personas que amo"... este si que fue un muy FELIZ cumpleaños.
Volvemos a Cartagena en un barco que por supuesto regateamos, y volvimos de nuestras "vacaciones" ...jajaja a solucionar nuestros "problemas" que dejamos pendientes... qué pasará con la Celestina? Qué pasará con el cruce a Panamá? Recibiremos ayuda? Podremos solucionar esto? Muchas preguntas pero allá vamos a hacer todo lo posible para que todo salga bien, la energía es positiva, estamos muy unidos y con ganas... eso es lo importante para nosotros.























9 de enero de 2009

Eje cafetero (Salento - Manizales), Guatapé, Medellín

Siiii siiii, ya sabemos que tardamos mucho en aparecer, pero los recompensamos con muchas fotitos!
El eje cafetero comienza a aperecer y la verdad que los paisajes son hermosos, y los paisas (la gente de esta zona) es realmente muy calida y linda. Se venía la noche y vimos una linda finca para dormir, el problema es que no era nuestra, ni de unos amigos ni nada de eso; lejos estabamos de conocer a la gente que vive ahí. Pero bueno, fue cuestión de tocar la puerta y preguntar: -¿les molestaría si estacionamos la camioneta esta noche acá para dormir?- y medio enojados respondieron: -¿cómo nos va a molestar?, por favor! pasen! acá todos son bienvenidos, ¿quieren un tintico?- ilusionados Aymi y Pancho creyeron que se descorcharían un vinito pero no, aca los tinticos son los cafecitos . El cafe sale hasta de la canilla.


Nos recomendaron un lugar que se llama El Parque del Café, ideado y construído para los turistas, con explicaciones sobre el proceso del café y todo tipo de entretenimientos situado en este lugar espectacular. El problema es que es muy muy caro y nos toca hablar con el encargado del lugar para explicarle nuestra situción, y nos deja pasar! (Gracias Claudia Guevara!).
El lugar es realmente hermoso...



El jeep Willys (primo de la Celestina) es el auto usado en la década del 50 para la actividad cafetera, es capaz de soportar muchísimos kilos! (ahora ya sabemos por qué la Estan nos aguanta)







Estas son las típicas casas campesinas que plagan esta zona:



El café en su proceso de tostado al sol:



Seguimos camino a Salento... nos para un retén militar y Pancho se baja con su barba y remera de Mano Negra a abrir la parte de atrás para que revisen. Todo ok, seguimos... (Después nos enteramos que Mano Negra fue el apodo que recibió el mayor grupo guerrillero... ouch!)


El pueblito es de película, está en lo montaña y solo son unas cuadritas. Conseguimos un estacionamiento en un restaurant y ahi pasamos unos días de lluvia, lluvia y más lluvia. Tuvimos que arreglar la camioneta porque la junta del motor volvió a quemarse después de 12.000 kms. Uffff... creímos que la odisea de San Juan volvería: encontrar el repuesto exacto, que nos lo manden, cuánto nos costaría, cuánto tendríamos que esperar, ¡¿de dónde sacamos un mecánico que entienda de este auto en este mini pueblito?!. Bueno, pilas y a resolver los problemas: llegamos a la plaza principal para preguntarle a alguien y nos encontramos con una flota de jeep Willys estacionados frente a la Municipalidad, resulta que en este pueblo hay un mecánico que sabe mucho sobre estos autos. Fuimos, nos cobra muy barato. ¿y el repuesto?. Bajamos a la ciudad a buscarlo, lo conseguimos enseguida, también barato. Volvimos, ¿y ahora, cuánto tardará?. En un día lo arregló. Estábamos en la ruta al día siguiente. Increíble como un mismo problema puede resolverse tan distinto.



Pancho se decidió a meter mano en el taller... ¿será una buena elección?





El próximo destino es Manizales. Llegamos y nos encontramos con una ciudad gris, y muuuucha gente atareada en la calle haciendo compras de navidad, intentamos salir y nos metemos en un barrio muy feo. No sabemos dónde ir y nadie nos sabe indicar bien dónde quedan los bomberos. Mientras le preguntamos desde la camio al decimoquinto policía, el auto que esta detrás nuestro no para de tocarnos bocina... nos damos vuelta y un sinfin de personas que están adentro mueven los brazos porque quieren decirnos algo.
Son un grupo de chicos cantantes que nos vieron y quisieron ayudarnos, menos mal!!!!
Nos llevan a una parte de la ciudad muy linda, terminamos en los bomberos y nos quedamos charlando un buen rato. No hay lugar esta vez en el cuartel para nosotros, asique nos guían hasta una buena estación de servicio.
Nos quedamos solos y hace frío, llueve, estamos con tos (desde que entramos a Colombia todas las ciudades tienen climas muy distintos) no podemos prender la garrafa, no hay baño. "¿Qué hacemos?". Terminamos enojándonos con nosotros mismos por no saber pedir ayuda a la gente que quiere ayudarte, y llamamos a los chicos para que nos consiguieran un lugar donde dormir.


Terminamos en la casa de Caro todos juntos, cantando, comiendo arepas con café, después de un buen baño calentito!




Pancho y Caro subieron muuuuuuuuuchos escalones en la segunda catedral más alta de Suadamérica:


Seguimos ruteando y el clima vuelve a cambiar, bajamos la cordillera y empieza un calor insoportable camino a Medellín. A dos horas vemos un camping al costado de la ruta, saliendo de un pueblito. En realidad, nos vamos a sincerar: vimos tres toboganes gigantes que caían en unas piletas buenísimas, nos miramos como dos niños complices y Aymi pone las balizas para entrar.


Muy caro, obvio! Pero esta vez decidimos hacernos un regalito de navidad y aniversario y nos quedamos una noche.






LLegando a Medellín siguen los paisajes lindos!



Finalmente llegamos a Medellín, nos recibió Ana a quien conocimos por una página de internet, ella también hizo un viaje por sudamérica en un Mercedez '61. Pasamos una noche en su casa, pero al día siguiente era 24 y sin querer molestar a nadie decidimos buscar un lugarcito donde podamos pasar la navidad solos. Calor, mucho calor en Medellín y nosotros damos vueltas con la camio, los estacionamientos el 25 no abren por lo tanto no podemos querdarnos todo un día encerrados hasta que lo abran el 26... las estaciones de servicio no parecen muy seguras, y no tenemos mucho éxito con los contactos que teníamos. "¿Qué hacemos?", pasan las horas y nos preguntamos todo el tiempo lo mismo. Sabemos que en realidad es un día más del viaje, pero la primer fiesta fuera de casa era toda una incógnita, y son las dos de la tarde y no sabemos dónde vamos a dormir.

Nos fuimos... fueron muchas las expectativas y las ganas de conocer Medellín, pero una vez más el viaje, la vida, nos enseña que hay que vivir sin planificar.

Miramos el mapa y los lugares recomendados por colombianos del camino: aparece el Peñol de Guatapé, camino a Bogotá. Nos subimos a la Celestina y a ver qué pasa.

Se hace de noche y no encontramos el lugar... estamos cansados y con ganas de parar en cualquier lado, pero al fin nos indican que estamos a 15 kilómetros. Encontramos el único camping a orillas del lago... llegamos y todo está cerrado, solo vemos la gente de la cuadra reuniéndose para festejar. Nos abren el camping y estamos solitos... se larga a llover, pero QUÉ HERMOSA NAVIDAD PASAMOS!

Este fue el cocinero:


Esta fue la picadita:

Este fue el plato principal:


Estos fueron los comensales (los únicos...jejej):


Y este fue el glorioso postre:




Recién al amanecer nos dimos cuenta de qué estábamos rodeados, Guatapé es un pequeño pueblito rodeado de una represa inmensa que forma lagunitas como esta, y desde todos lados se ve El Peñol, una inmensa piedra, extraña y fuera de contexto.








Durante los diez días que estuvimos en el camping vendimos muchísimo, caminamos, y nos encontramos de nuevo con la "familia argentina" que vinieron a pasar año nuevo con nosotros. Pancho se transformó en niño y se la pasó jugando con los chicos...





El 31 se festeja el "Año Viejo", hay un desfile con carrozas, autos, bicis, motos, personas... todo el mundo disfrazado! muy divertido... Desde la tarde disfrutando, concluyendo con unas pizzas a la parrilla y un brindis con cuba libre!









También en Guatapé conocimos una familia de Medellín que se apiadó de nuestra historia por sus pagos y nos invitó a pasar unos días a su casa en Itagüí. Aymi y Pancho no se lo iban a perder... asique rumbeamos de nuevo para allá... "todo vuelve Medellín".
Diego, Adriana, Anderson y Melissa son una hermosa familia, que nos brindó todo y nos dejaron hermosas enseñanzas... También nos llevaron a recorrer más alumbrados, el metro, el metrocable, en fin... toda la ciudad!! Les agradecemos de todo corazón por como nos recibieron y nos encantó ser parte de ustedes (y de las grandes programaciones de Diego, jajaj!) aunque sea por unos días!