19 de septiembre de 2009

Chichicastenango, Ciudad de Guatemala, Semuc Champey. (Guatemala)

Unos días de paso por Panajachel a orillas del lago Atitlán en Guatemala se transformaron en casi dos semanas disfrutando con el grupo de artesanos: como veinte argentinos y un local. Ese mismo, bien conocido como Pinky, fue quien nos recibió unos días en su casita. Antes de irnos gozamos de un asado completo con el grupete coronado con un fantástico atardecer.






Los argentos emocionados en el reencuentro con una Estanciera, bien típica en nuestro país.


El reencuentro con la cultura indígena nos es chocante, de ver casi nada en esta norteamericanizada y arrasada Centroamérica pasamos a enfrentarnos de golpe con un fuerte grupo de pre-mayas. Son muchísimas etnias diferentes, así como sus leguajes y tradiciones, están dispersos por todo Guatemala derrochando colores. Tuvimos la oportunidad de conocer Chichicastenango, una ciudad completa y plenamente manejada, en todo sentido, por los nativos; tanto que las dos iglesias católicas construídas en intento de colonización, de esas que vimos innumerables veces en tantos lugares remotos, son un despojo: las han convertido en un lugar de culto propio, chamanes y velas dejaron a un lado la cruz logrando así algo nunca visto por los ojos Estancieros: ACA NO PUDIERON.

Volver a la capital guatemalteca fue un esfuerzo después de tanta naturaleza, pero cosas de gente importante son las que hay que hacer... si señoras y señores, los chicos vuelven una vez más (después de los mormones) a disfrazarse para ir a la embajada de Estados Unidos y sufrir hasta que toque el número 31. Nos acercamos como perritos mojados a la ventilla y cuando la cónsul obsreva que somos argentinos dice"Qué pasó el sábado eh!!?", inésperadamente rompe el hielo haciendo alusión a la vergüenza de nuestra selección nacional ante Brasil. Bastó con mostrar algún recorte en el diario y salimos con VISA en mano sin poder creerlo, tanto nervio al p.......!!!



Igual el festejo no faltó, ahora sí, hasta Alaska no nos para nadie!
De pasadita aprovecha Aymi en la capi a reencontrarse con el gran amor de su vida: costó encontrarlo pero ahí estaba escondidito en un colegio guatemalteco...


El HOCKEY!!!!!! Unas clases por aquí y por allá y un cursito de rebote que vinieron a dar dos grandes del hockey argentino de pura casualidad en estos días, bastaron para recargar pilas y no escucharla por unos meses más...






Un arreglito en los espejos de la Celestina... ella brilla en los peores y mejores momentos!

Siguiente parada: el volcán Pacaya, increíble... esta vez no fue figurativo ver y sentir la tierra al rojo vivo sino que lo presenciamos con nuestros propios ojos: ahí está demostrando su poder con toda su calma. Ríos de lava se forman en el volcán y estamos a metros viéndolos correr y nacer de la nada de abajo de la tierra, de un momento para otro una grieta se abre, una piedra se cae y la roca líquida fluye incesantemente.





Seguir viaje es seguir asombrándonos de este país, hermoso, hermosísimo Guatemala!!!! Camino a Semúc Champey, un lugar que sólo podrían describir páginas y páginas de un inspirado García Márquez, respecto a nosotros, sólo tenemos la mano para tocar el botón de la cámara de fotos:












El río se adentra en una caberna subterránea durante 300 metros, arriba de éste se forman grandes pozas de un agua increíble.





Ahora estamos en Cobán, un amigo nos dejó de pasada una invitación a su hotelito! Para nosotros hotelaaaaaaazo... hoy disfrutamos una noche acá, mañana no sabemos que vendrá... y así es cada jornada de Uniendo... por suerte quedan muchas más!

2 de septiembre de 2009

Ciudad de Guatemala; Antigua; Panajachel

Atravesamos los supuestos "peligrosiiiiisimos" kilómetros entre la frontera con El Salvador y la capital de nuestro próximo país: Guatemala. Otra vez la gente nos recibe de maravillas y hacen que ese miedo que nos habían generado se vaya y podamos disfrutar de lleno de todo lo que tienen para darnos. Acá se respira otra vez ese aire que se esfuma a veces en Centroamérica, la atmósfera cultural que envuelve a Guate nos sorprende: se siente la agitación social, la gente se hace notar, los jóvenes escriben en las paredes, arman festivales de cine, hay música maya en la plaza principal, ferias de libros usados...


En el mismo Centro Histórico encontramos el gran Palacio de la Cultura. "Y si entramos?" Para qué???? Bueno, una vez más a presentar nuestro proyecto ("Proyecto hacia una vida feliz", dijo alguien una vez) y terminamos sentados en los sillones del Palacio recibiendo un certificado emitido por el Director de Cultura que nos habilita a visitar cualquier sitio arqueológico, museo, etcétera sin costo alguno.
Aprovechando también el mangueo (que bueno que este término sólo lo entienden algunos) que solemos exprimir en las capitales, nos fuimos a la Embajada Argentina que muy atentamente nos recibió y consiguió que obtuvieramos una Visa de cortesía para ingresar a Bélice, nuestro próximo país que exige mucho dinero para poder visitarlo... ya veremos por qué.





Este ambiente cultural inció con los brazos súper abiertos de nuestro anfitrión Javi Del Cid! Una casa re loca, con un mural en la puerta, muchos baños y cocinas (y ni hablar que mucha gente linda) nos hospedó durante esos días.



Después de enloquecernos una vez más en otra capital decidimos huir...



Y llegamos a Antigua Guatemala, literalmente la antigua capital de Guatemala es otra bella, bellísima ciudad colonial, como pocas hemos visto. Nos deleitó con sus pasillitos, calles de adoquines y casas de colores construídas al pie de dos volcanes y en medio de un valle verde impresionante... Como reflexionó una vez una señora subiendo al Machu Picchu: "No eran ningunos boludos estos tipos para elegir dónde vivir" (prosíganse las risas de Aymi y Pancho diciendo: "Esos son argentinos!")













En Antigua la Policía turística está preparada para recibir gente como nosotros, los microbios que no consumen hoteles y se hospedan por ahí en las calles estacionando carros raros... Mejor amontonarlos en el patio del Cuartel! Re buena onda la Poli, no nos cobran nada y el lugar está buenísimo. Otra vez reencontrandonos con la naturaleza nos inspiramos para limpiar y vaciamos completamente la camio... un poco de desinfectante y lavandina y ya está lista para otro añito sin limpieza (mentira ma!)
Acá conocimos mucha gente que viene bajando de Norteamérica, nos llenaron de mapas e inspiración para lo que viene y, aunque no pudimos conversar mucho, nos divertimos bastante tratando de hacerlo: el inglés, francés, español, alemán, intento de inglés, intento de español, se mezclan en las conversaciones del camping.



De camino al próximo destino, seguimos subiendo la montaña y sentimos un poco de ese frío que tanto extrañamos después de meses y meses en ojotas; visitamos nuestras primeras ruinas exponiéndo orgullosos nuestro flamante certificado...





La sabiduría maya al fin hace reflexionar a Juancho... (Qué estará pensando no?)

Y al fin llegamos al glorioso Lago de Atlitlán, en el pueblito de Panajachel nos encontramos con una fuerte cultura indígena, nos sentimos de nuevo en Bolivia o Perú, caminando por la calle entre un montón de gente vestida con hermosos tejidos de colores y hablando cosas que no entendemos.



Paramos la primer noche en los Bomberos, el brindis con chocolatada del desayuno al lado de un camión fue magnífico, pero amanecimos rodeados de autos y decidimos cambiarnos de lugar...



Esta vista antes de dormir está mejor:



Nos encontramos de nuevo con nuestros amigos alemanes e hicimos un gran gran asadito!!!





"Pana" no nos deja irnos... un grupo de argentinos nos atrapó y no nos quiere soltar hasta el sábado que juega Argentina - Brasil. Qué responsabilidades: hojeamos la agenda buscando un lugar, pero bueno... haciendo un esfuercito nos quedamos!