19 de junio de 2010

¡¡¡¡¡¡¡LLEGAMOS A ALASKA!!!!!!!


Al fin llegamos, festejamos pero nos sentimos raros, Alaska nunca fue lo que es hoy: un lugar más para visitar, una frontera más. Alaska siempre fue otra cosa, algo mucho más importante que eso, algo que creímos muy difícil de lograr...

Alaska fue siempre la excusa para seguir avanzando, para seguir conociendo gente y lugares, para seguir teniendo experiencias diferentes, para aprender cosas nuevas.

Alaska siempre fue una meta que nos dio motor para cuando nos cansamos, para cuando nos sentimos incapaces de algo, para aprender a superarnos.

Alaska siempre fue un "todavía hay más", un "no bajes los brazos cuando querés algo", un "si algún día lo pensaste por algo será".

Por algún momento creimos que Alaska era un "sueño", pero hoy sabemos que no es así, preferimos llamar a Alaska como un "anhelo", un "motor", una "maestra". Alaska y todo lo que hubo en el medio es REALIDAD, la que nosotros salimos buscar.

Lo que nos pasó en estos dos años no fue un sueño, llegar a Alaska no era un sueño. Lo que nos pasó en estos dos años fueron GANAS DE VIVIR y de APRENDER, y Alaska era la meta que hacía que esa chispita generadora de GANAS no se acabara.

Hoy, después de tanto esfuerzo decimos con seguridad que Alaska es nuestro trofeo. Pudimos ver y vivir la realidad de cada lugarcito, sentir intensamente cada sensación, aprender de cada cultura que visitamos.

Hoy, cuando atravesamos la última frontera, nos sentimos listos para vivir cada día intensamente, Alaska, la que parecía imposible, hoy nos dice: "Acá estoy, soy real".

 Y nuestras ganas de vivir no se acaban, las de aprender menos, las de hacer amigos menos, por eso siempre trataremos de ponernos nuevas metas, ojalá un millón de Alaskas aparezcan en nuestras vidas, para que nos pasen cosas maravillosas como las que vivimos con todos ustedes, y a los que agradecemos con toda el alma haber sido parte de esta película... basada en una historia real:

Gracias a todos los que nos enseñaron una vida distinta.
A todos los que nos dieron una palabra de aliento, un saludo, un chiflido, una sonrisa.
Gracias a todos los que nos tocaron bocina en la ruta.
A los que hicieron de su casa nuestro hogar.
Gracias a los que no conocemos y nos mandan su energía desde donde estén.
A los que compraron nuestras postales, artesanías y libros.
Gracias a todos los que trataron a "la Celestina" como su propio carro.
A los que nos dejaron ser sus amigos.
Gracias a nuestros amigos por estar siempre.
A los que hicieron un esfuerzo enorme y pudieron venir a visitarnos y los que intentaron también.
Gracias a los que nos creyeron.
Y a los que no también, por se otro motivo para seguir adelante.
Gracias a los que nos mostraron la verdadera riqueza.
A los que nos tiraron algo por la ventana en el semáforo.
Gracias a los que se comprometieron con ayudarnos sin siquiera conocernos.
A los que hicieron de tíos, abuelos, primos postizos.
Gracias a los verdaderos también.
Gracias a los que sin saberlo nos enseñaron.
A todos los argentinos locos que nos brindaron un mate.
Gracias a los que nos dieron un consejo.
A los policías que nos perdonaron alguna infracción.
Gracias a los que nos ayudaron a cruzar el charquito.
A los que quisieron hacernos famosos.
Gracias a los que se motivaron con nosotros.
A los que siguieron el blog.

Gracias a la Celestina, por su garra interminable.
Gracias Santino, porque tu cuerpo es chiquito pero tu energia es enorme
Gracias mamás
Gracias papás
Gracias hermanos

¡¡¡¡GRACIAS AMERICA!!!!

17 de junio de 2010

Edmonton y Alaska Highway


Entramos a Canadá por la frontera que hay dentro del Parque Nacional Glacier, que ahora, del otro lado, pasa a llamarse Waterton. No hay un sólo auto esperando. En Estados Unidos no nos piden ni nos preguntan nada, sólo nos dirigen hacia la parte del puerto fronterizo canadiense. Los dos oficiales de migración que nos reciben son de los más tranquilos, aunque están un poco aburridos y por eso cumplen con todos los pasos obligatorios:
"¿Cargan armas de fuego?"
"¿Leña?"
"¿Medicamentos?"
"¿Drogas?"
"¿Cuánto piensas estar en Canadá?"
"¿Hacia dónde se dirigen?"
"¿Dinero suficiente para estar en Canadá?"

Y más. Aunque al rato ya se hicieron amigos y ahora las preguntas son:

"¿Cuánto hace que están viajando?"
"¿De qué año es el Jeep?"
"¡¡¿¿De Argentina hasta Alaska??!!"
"¿Cuál fue el país que más les gustó?"
Etcétera, etcétera...

Y entramos a otro país, pero al hacer los primeros kilómetros no nos damos cuenta de algún cambio, Canadá nos presenta lo mismo que venimos viendo: el mismo paisaje, la misma prolojidad ambiental, el mismo clima, la misma perfección de las rutas, la misma estructura de las ciudades.


Y el mismo objetivo: el hombre convirtiéndose en máquina.






"Sáquenle fotos!!! Enonctramos un edificio antiguo en Norteamérica!!"







Pasamos una noche en Calgary pero luego seguimos hacia Edmonton, buscando de nuevo el calor de hogar, allá nos recibe Juan, un uruguayo que nos viene siguiendo por el blog y nos invitó hace tiempo a su casa. Él es panadero, nos malcrió cocinándonos y trayendo cosas ricas de la panadería, y además -señoras y señores de la gran República Argentina, Juan, EL URUGUAYO, nos enseñó a tomar mate como se debe.







Durante nuestra estadía, además de comer, visitamos dos shoppings en los que pedimos permiso para hacer exposición de la camioneta y vender los libros. Ahora sí, a diferencia de en Estados Unidos, nos recibieron muy bien pero con pocas posibilidades de vender los libros, los trámites burocráticos para los permisos son complicados. Por eso viajamos hacia un pequeñísimo pueblitos donde de casualidad nos enteramos que se hacía un CarShow, especie de competencia y exposición de autos antiguos. Allí llegamos y muy amablemente nos dejaron vender. Por suerte lo hicimos muy bien... los canadienses nos soprendieron!!! Y nos ayudaron un montón!!!















Además, con Juan, paseamos por la hermosa ciudad, fuimos al parque y manejamos hacia el sur, a la casa de Earl y Cris, sus abuelos postizos en Canadá. Pasamos la noche en su casa del lago después disfrutamos de un asadazo hecho por Juancho bajo la lluvia. Y a la mañana un desayuno con los famosos Waffles de Earl, luego paseíto en káyac.


Las 10 de la noche, seguimos manejando con el sol bien arriba.





Salida hacia la ruta, de repente hacemos cientos y cientos de kilómetros sin darnos cuenta. El paisaje boscozo es igual por horas y horas, y además, a unos pasos del verano, los días son eternamente largos, no vemos las estrellas hace varias semanas.


En Dawson Creek vemos por primera vez una señal que nos hace poner la piel de gallina:
 



Y alcanzamos el kilómetro 0 de la ALASKA HIGHWAY, la famosa ruta que nos conducirá a Alaska.




















Nuevos superhéroes se están creando, tiemblan los niños del futuro.





Luego, son días los que pasamos manejando, nada hay en el medio, las grandes ciudades quedaron atrás hace mucho tiempo y sólo paramos en los lugares designados para acampar o donde podemos sacar una linda foto. Los animales conviven con nosotros en nuestros días de manejo y en una parada inesperada nos encontramos recolectando hongos.
De casualidad nos enteramos que en esta época del año y en esta zona, donde hay bosques quemados, crecen los hongos Morel, famosos en la cocina gourmet. La gente viene a recogerlos y se venden, por lo cual pagan $5 la libra, para luego secarlos y venderlos a ciuadades como Vancouver desde donde irán a cocinas de todo el mundo. Nos atrevimos a probar, superamos el miedo a meternos en el bosque lleno de osos; pero, aunque le pusimos garra, no llegamos a juntar 8 libras. Fueron los 40 dolares más valiosos de los últimos tiempos! Además de la ayuda económica, estuvo súper divertido, gritamos y festejamos cada hongo encontrado como un gol de la selección en el mundial.



Y Gorby, que muy calladito viene apoyando esta aventura haciendo guardia rutera, se puso contento con su muy merecido pago bianual: un hongo Morel de sombrero!
 (Ah cierto... dos años pasaron ya de "Uniendo las tres Américas", gracias por los felices cumpleaños).




Mamá, papá... vimos al primer oso Grizzly, pero no se preocupen los pixeles demuestran que estábamos bien lejos de la enorme criatura.




Osos, cosa de todos los días en Yucón, la provincia del fin del mundo.




Viajeros de todo el mundo dejan su huella en el camino de ida o vuelta por la Alaska Higway.





Más noches en gasolineras y en medio de la nada. Ahí caímos, sin escapatoria, el día del primer partido de la selección. A las 7 de acá se dio el encuentro, y fue demasiado difícil encontrar un lugarcito que lo pasara, pero lo encontramos, y lo vimos... porque obviamente no entendimos al relator gringo como para esucharlo. Lo mejor de todo fue la libre expresión que nos adjudicamos, acá nadie entiende ni una palabra en español, pues las palabrotas después de que no entraron las de Messi se las tuvieron que imaginar a partir de nuestros gestos.




El Wal-Mart se tranforma en la casa de cientos de viajeros que llegan a la noche para dormir en el estacionamiento. Sus carros no varían demasiado: del mega colectivo al motor home o a la West Falia y bueno... un par de locos con un carrito como la Estanciera, y estos vecinos con una Land Rover que da a vuelta al mundo...

Pasado el episodio del partido de la Selección, salimos bien contentos a manejar, analizando, como no puede faltar en nosotros, cada jugada. Y sigue la bella nada, que esta vez es bosque, lagos y animales salvajes, y bueno... algunos inmensos megas super archis recontra motor homes de los discretos norteamericanos. Ah, y una Estanciera...

Ah... y también un Citröen!!! Nuestros queridos Citro-amigos están por nuestras rutas, los encontramos en Whitehorse, ya bien al norte de Canadá, con un pequeño desperfecto en el auto, pero con las pilas intactas. Aprovechamos para caminar, ver el salmón que nunca estuvo en los ríos y comer unas ricas hamburguesas. Sí claro, no faltó la comida, pero menos lo hicieron las charlas divagantes, y ahora que estamos por llegar a Alaska y se puede pensar en nuevos proyectos, imagínense lo que habrán sido!!


Bahienses y marplatenses hacen valer su gloriosa presencia por estos remotos pagos. De los visitantes que marcaron el mapa, sólo un chileno nos acompañó hasta acá.

 


Mirá Juancito, vamos aprendiendo eh!! Con el termo bajo el brazo!








Y ahora los dejamos, nos vamos a dormir, tenemos que descansar y manejar un poco más.
 Parece que mañana algo importante va a pasar...